The Secret to the Pura Vida Life

Si has estado siguiendo mis últimos aportes, ya has notado probablemente que siempre firmo con “Pura Vida mis amigos”. Esta frase pegadiza es muy popular dentro y fuera de Costa Rica y durante las últimas cinco semanas, he estado tratando de descubrir el significado de Pura Vida para mí. Dentro y fuera del aula, la vida familiar y la cultura local, he empezado a abrazar y amar el estilo de vida costarricense.

Dentro y más allá del aula
Tomé dos clases de español en la Universidad Veritas: conversación avanzada y las escritoras costarricenses. Aunque tener que pensar y responder de inmediato en español fue un desafío al principio, pero realmente, disfruté de nuestra clase de conversación porque tuvimos la oportunidad de expresar nuestras opiniones sobre cualquier tema que nos interesaban. Nuestras presentaciones abordaron muchos temas sociales importantes – aunque controvertidos a veces – que oscilaron desde la legalización de drogas hasta la desigualdad en la educación femenina hasta la sociedad capitalista hasta la inmigración de refugiados y más. Mi parte favorita era cuando, inevitablemente, alguien diría algo sin relación con el tema, porque fue cuando se iniciaron las discusiones profundas. Aprendí mucha perspicacia de mis compañeros y mi profesor era una fuente de sabiduría y narrativas históricas. Esta clase fue reveladora con respecto a expandir mi perspectiva del mundo y ser desafiada a considerar las posibles soluciones que podrían combatir los problemas universales de la sociedad hoy en día.

El aprendizaje también estaba fuera del aula en forma de excursiones de clase. Visitamos una exposición de chocolate en el centro de la ciudad donde no sólo probamos dulces de chocolate, sino aprendimos sobre la historia del cacao y su papel esencial en la economía del país también. Otra salida de clase incluyó las clases de cocina que estaban en la casa de nuestra profesora donde aprendimos a hacer empanadas llenas de chiverre a mano y arroz con leche justo en la cocina – son recetas deliciosas que espero cocinarlas cuando vuelva a los Estados Unidos.

Nuestra vida familiar
Me considero afortunada porque creo que tenía la mejor familia de anfitrión. Mi compañera de piso, Katy, y yo nos referimos  a Giselle y Sergio cariñosamente como “Mamatica” y “Papatico” porque se llaman los locales en Costa Rica “ticos” y “ticas” típicamente. Nos recibieron con amabilidad genuina y amor incondicional que nos hizo sentir bastante cómodos como uno de sus hijos. Se sirven el desayuno y la cena a las 7am y 7pm cada día, así que puedes imaginar qué momentos del día que estaba emocionada. Nuestros padres iban al mercado de productores cada fin de semana para comprar productos  agrícolas y ingredientes frescos para nuestras comidas y siempre les decía que cuando cocinaban juntos, formaban el mejor equipo. Sin duda, voy a extrañar estos tiempos debido a la comida rica y las conversaciones que compartimos sobre la mesa, pero les hizo una promesa de que sería una de las primeras personas en la línea cuando abren su restaurante en el futuro y entonces, ya estoy esperando a esa reunión.

La cultura local
Como en cualquier lugar que viaje, siempre habrá diferencias culturales que necesitan tiempo para distinguirlas y adaptarse en consecuencia. Se considera Costa Rica que tiene una cultura de clima caliente, la que significa que hay un enfoque fuerte en la creación de un medio ambiente basado en las relaciones y donde “sentirse bien”, así como con la comunicación indirecta en la que las preguntas se expresan de otro modo para no ofender a nadie. Para mí, “el tiempo tico” significa tener un sentido n más relajada del tiempo, ya que la gente llega a una reunión o evento hasta 15-30 minutos. Una cosa que todavía tenía problemas para acostumbrarme a las condiciones de la calle – me parece que la filosofía es quien llegue a la calle primero la domine. En otras palabras, no exise la parada para peatones allí y hubo veces que tuve que mantener mis ojos en cualquier cosa menos la carretera durante mis viajes en Uber para evitar los ataques al corazón. Creo que la única vez que verá un lado agresivo de los locales está en la calle, pero aparte de eso, los costarricenses son personas relajados en la mayor parte.

Hay tantas facetas de la cultura aquí – es imposible señalar todos, pero para mí, el aspecto cultural que aprecio más era la iniciativa para promover la sostenibilidad ambiental en todo el país. Por ejemplo, había signos por todas partes para recordarte que debes tirar el papel higiénico en la basura y no en el inodoro. También, he oído de ciertas placas que indican un día en el que no se puede conducir – afortunadamente, el transporte público es un sistema económico y eficiente. Los botes de basura designados siempre vienen en colecciones de cuatro: desechos orgánicos, vidrio, papel y plástico. Aunque todavía hay mucho para mejorar, me siento orgullosa de que Costa Rica sea un líder global en este esfuerzo nacional. Este es el modo de vida pura vida aquí – ¿qué hay para no ser feliz?

Como siempre, muchas gracias por leer y nos vemos!

Pura Vida mis amigos,
Rebecca Yang

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If you have been following my past posts, you’ve probably already noticed that I always sign off with “Pura Vida my friends”. This catchy saying is extremely popular both within and outside of Costa Rica, and for the past five weeks, I have been trying to discover what Pura Vida means to me. Inside and beyond the classroom, through family life, and the local culture, I have come to embrace and love the Costa Rican lifestyle.

Inside and Beyond the Classroom

I took two Spanish classes at Universidad Veritas: advanced conversation and Costa Rican female writers. Although having to think and respond on the spot in Spanish was a bit daunting at first, I really enjoyed our conversation class because we had the opportunity to express our opinions on any topic that interested us. Our presentations addressed important social issues – albeit controversial, at times – ranging from drug legalization to inequality in female education to a capitalistic society to refugee immigration, and so much more. My favorite part was whenever we would, inevitably, go off-topic because that was when deep discussions were sparked. I gained so much insight from my peers, and my professor was a fountain of wisdom and historical narratives. This class was eye-opening in terms of expanding my world perspective and being challenged to consider what possible solutions could combat the pervasive problems of society today.

Learning also took place outside the classroom in the form of class field trips. We visited a chocolate exposition downtown, where we not only tasted some chocolate goodies, but also learned about the history of cacao and its vital role within the country’s economy. Another class outing turned out to be cooking classes that took place at our professor’s house, where we learned to make empanadas filled with chiverre by hand and rice pudding right in her kitchen – delicious recipes that I hope to try and make back at home in the States.

Empanadas de chiverre
Love free chocolate samples YUM

 

 

 

 

 

Our Family Life
I consider myself lucky because I believe I got placed with the best host family ever. My roommate, Katy, and I affectionately referred to Giselle and Sergio as “Mamatica” and “Papatico” because locals in Costa Rica are commonly called “ticos” and “ticas”. They received us with such genuine warmth and unconditional love that made us feel right at home like one of their own. Breakfast and dinner was served at 7am and 7pm every day, so you can imagine what times of the day I was particularly excited for. Our host parents would go down to the farmer’s market every weekend to pick up fresh produce and other ingredients our meals, and I would always tell them that, when cooking together, they made the best team. I will definitely miss meal times due to the food and the conversations we shared over the table, but I made them a promise that I would be one of the first people in the line when they open their restaurant in the future, so I am already looking forward to that reunion.

Mamatica y Papatico

The Local Culture
Like anywhere you travel, there will always be some cultural differences that may take time to distinguish and adapt to accordingly. Costa Rica is considered to have a hot climate culture, meaning there is a strong focus on creating a relationship-based, “feel-good” environment, as well with indirect communication, in which questions are rephrased in a way as to not offend whoever you are talking to. For me, running on “tico time” means having a more relaxed sense of time, as people show up 15-30 minutes late to a gathering or event. One thing I still had trouble getting used to was the road conditions – it seems like the philosophy is whoever gets to the road first gets to rule it. In other words, stopping for pedestrians is not a thing there, and there were times I had to keep my eyes on anything but the road during my Uber rides to avoid having multiple heart attacks. I think the only time you will ever see an aggressive side from the locals is out on the road, but other than that, Costa Ricans are relatively laid-back for the most part.

Every decision makes a small difference.

There are so many facets to the culture here – it’s impossible to touch on all of them, but for me, the cultural aspect I appreciated the most was the drive to promote environmental sustainability throughout the country. For example, there were signs everywhere to remind you that toilet paper was to be thrown away in the trash can, not flushed down the toilet. I also heard about certain license plates denote a day where you cannot drive – luckily, public transportation is an affordable and efficient system. Designated trash cans always come in sets of four: organic waste, glass, paper, and plastic. Although there is much room for improvement, I am proud that Costa Rica is a global leader in this national effort. This is the pura vida way of life here – what is there not to be happy about?

As always, thank you for reading and see you on the next post!

Pura Vida my friends,
Rebecca Yang


Rebecca Yang is currently a third-year undergraduate student studying Chemistry and Spanish, with an emphasis in Pre-Medicine, at the University of Missouri-Kansas City. She was born and raised in St. Louis, Missouri, but after spending three years in Kansas City, she is proud to call this place home. She is studying abroad for one month over the summer with ISA in San Jose, Costa Rica.

Student blog entries posted to the Roos Abroad Blog may not reflect the opinions and recommendations of UMKC Study Abroad and International Academic Programs. The blog is intended to give students a forum for free expression of thoughts and experiences abroad in a respectful space.